De entre las cordilleras montañosas se alza este acogedor pueblo de Cortes de Arenoso que alberga a sus 150 habitantes.
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El paisaje, con sus formaciones de pinos y rebollares, lo hacen uno de los más atractivos lugares de nuestra comunidad. A espaldas del pueblo se eleva el Cabezo de las Cruces que, alcanzando una cota de 1704 metros de altitud, se convierte en el rincón predilecto de muchos visitantes que buscan una alternativa a su estrés o rutina diaria de las grandes ciudades.

Algunos de los viajeros optan por recorrer los numerosos y recónditos senderos que envuelven las masías de ésta pequeña comarca, aprendiendo e identificando las costumbres y aperos con los que aún se convive.
Los arroyos, fuentes y manantiales (algunas considerados por los habitantes como medicinales) acompañan a la comarca de Cortes de Arenoso en toda su extensión.
Las denominadas: "fuente de la Teja", "fuente de los Berros", "la Collara", "Mosén Antonio", "la Jordana", "el Pilar", "la Calera", "la Calva" y "la Hambrienta" son alguna de las más visitadas por nuestros huéspedes.
Otros caprichos que la naturaleza nos ha dejado en esta región han sido los fósiles, los cuales pueden ser encontrados cerca del "Cabezo de la Cruz" o la "fuente de la Collara".
Esa gran ciudad, donde el consumismo nos ahuyenta cada vez más de la realidad, donde vivimos para comprar, gastar o consumir, hacen que este pequeño pueblo se convierta en maestro de todos, enseñándonos y haciéndonos partícipes de palabras y símbolos olvidados o ignorados de nuestra educación.
Así pues los términos "supervivencia", "naturaleza" "silencio" "paz" "pensamiento" o el simple hecho de meditar, aprender y divertirse con la naturaleza hacen que algunos refranes alcancen elevadas cotas de sabiduría:
"no es más rico quien más tiene, sino el que menos necesita"
"Cuanto más posee el hombre, menos se posee a sí mismo (Arturo Graf)"